La implementación del nuevo sistema de transporte Solbus generó durante su primera semana una ola de reclamos entre vecinos de Comodoro Rivadavia. Los cambios en recorridos, frecuencias, paradas y nombres de las líneas modificaron la rutina de trabajadores, estudiantes y familias que utilizan diariamente el colectivo.
Las principales dificultades se concentran en los barrios más alejados, donde algunas unidades dejaron de ingresar a determinados sectores residenciales y trasladaron sus paradas varias cuadras. En algunos casos, los usuarios aseguran que ahora deben caminar tres, cuatro o hasta cinco cuadras más para acceder al servicio.
Para quienes tienen horarios laborales o escolares estrictos, la modificación representa un cambio significativo en la organización de cada jornada.
Más tiempo de viaje y más gastos
Uno de los reclamos que se repite entre los usuarios está relacionado con la duración de los trayectos. Según distintos testimonios, recorridos que anteriormente demandaban entre 20 y 30 minutos ahora pueden extenderse hasta una hora o incluso una hora y media.
También existen casos en los que un viaje que antes podía realizarse utilizando una sola línea ahora requiere combinar dos colectivos, lo que genera mayores tiempos de espera y, por el momento, un gasto adicional hasta que se implemente el sistema de boleto combinado.
La situación llevó incluso a algunas personas a buscar alternativas como Uber o Didi para poder llegar a sus trabajos o cumplir con compromisos diarios, aumentando el costo destinado al transporte.
Entre los casos registrados aparecen trabajadores que dejaron de realizar determinadas tareas informales de cuidado, limpieza o mantenimiento porque los nuevos recorridos ya no los dejan cerca de sus lugares de trabajo.
Confusión por las nuevas paradas y líneas
El cambio también generó dificultades en el centro de la ciudad. Líneas que anteriormente tenían sus paradas concentradas en determinados sectores ahora fueron distribuidas en diferentes puntos, obligando a los pasajeros habituales a familiarizarse nuevamente con el sistema.
A esto se suma la modificación de las denominaciones y recorridos de las líneas. Una aplicación fue prevista como herramienta para consultar los nuevos trayectos, pero permanece fuera de servicio desde hace varios días por tareas de mantenimiento.
La falta de esta herramienta complica especialmente a quienes necesitan consultar los recorridos en tiempo real y a las personas que no utilizan teléfonos inteligentes o no cuentan con datos móviles, entre ellas numerosos adultos mayores.
En las calles, además, los usuarios señalaron que todavía existen paradas sin actualizar o con señalización insuficiente, por lo que algunos pasajeros continúan esperando en lugares donde determinadas líneas ya no circulan.
Ante esta situación, también se reclama la presencia de inspectores que puedan orientar a los usuarios durante el período de adaptación.
Los barrios más afectados
Los reclamos se hicieron notar en distintos sectores de la ciudad. En zona sur aparecen menciones de vecinos de San Cayetano, San Martín, Máximo Abásolo, Fracción 14-15, Cerro Solo, Bella Vista Sur y Bella Vista Oeste.
En zona norte también surgieron cuestionamientos vinculados con las frecuencias y los nuevos recorridos, particularmente durante los primeros días de funcionamiento.
Uno de los inconvenientes registrados estuvo relacionado con el horario del primer servicio hacia algunos sectores de zona norte. Durante las primeras jornadas, el colectivo llegaba alrededor de las 6, cuando muchos trabajadores debían ingresar a sus puestos a esa misma hora. Posteriormente, el esquema fue modificado.
La distancia hasta la terminal ubicada en el barrio Industrial también aparece entre las preocupaciones de los pasajeros, debido al tiempo que demandan algunos recorridos.
El frío agravó las dificultades
La puesta en marcha del nuevo sistema coincidió además con una ola polar que afecta a la región, haciendo más difícil la espera en las nuevas paradas y los desplazamientos a pie hasta los puntos de ascenso.
Para quienes deben realizar conexiones o caminar varias cuadras, las bajas temperaturas se convirtieron en un factor adicional que incrementó el malestar.
El escenario también supone un desafío para los choferes, que durante estos primeros días reciben consultas constantes de pasajeros que buscan saber dónde tomar cada línea o cómo llegar a sus destinos.
Un cambio que todavía genera incertidumbre
La expectativa oficial sobre Solbus estaba vinculada con una mejora y modernización del transporte público, especialmente en los sectores más alejados de Comodoro.
Sin embargo, durante la primera semana de implementación, el sistema quedó atravesado por demoras, confusión, cambios de recorridos, mayores distancias a las paradas y viajes más extensos.
Los usuarios coinciden en que una modificación de esta magnitud requiere un período de adaptación y mayor información en las calles. Mientras el nuevo esquema continúa ajustándose, trabajadores, estudiantes y familias esperan que las dificultades iniciales puedan resolverse y que el servicio logre recuperar previsibilidad para quienes dependen del colectivo todos los días.




