La industria siderúrgica argentina ha expresado su preocupación ante la reciente subida de aranceles a la importación de acero y sus derivados, implementada por Estados Unidos. Si bien la medida es considerada comprensible en el contexto del comercio desleal, la Cámara Argentina del Acero subraya que Argentina debería ser excluida, al considerarse un “proveedor confiable y complementario” para la industria norteamericana.
En un comunicado, la entidad afirmó: “Compartimos la preocupación por el comercio desleal, pero la respuesta debe ser coordinada: la Argentina es un proveedor confiable y complementario para la industria norteamericana”.
El pasado lunes, el presidente Donald Trump emitió una Proclamación Presidencial bajo la sección 232, que establece que todas las importaciones de productos de acero de cualquier país estarán sujetas a un arancel adicional del 25%. En este contexto, la Cámara recordó que Argentina representa apenas el 0,20% de la producción mundial de acero, lo que resalta su papel como socio estratégico.
La entidad también destacó la integración productiva entre ambos países, indicando que la industria estadounidense ha solicitado productos argentinos de acero como insumos esenciales para su proceso productivo, con importaciones que han sido autorizadas por las autoridades norteamericanas.
Desde 2018, Argentina ha negociado una cuota de importación de 180,000 toneladas de productos de acero anuales, cumpliendo estrictamente con los volúmenes acordados. La Cámara enfatizó que, en contraste, China ha emergido como el mayor productor de acero del mundo, controlando el 54% de la producción global y exportando más de 94 millones de toneladas en 2023.
En este sentido, la Cámara argumentó que la búsqueda de soluciones efectivas frente a la sobrecapacidad de producción de acero, resultado del comercio desleal, requiere un enfoque coordinado basado en el diálogo y en la alianza estratégica que une a Estados Unidos y Argentina.
Además, se mencionó que Argentina ha enfrentado un déficit comercial crónico con EE. UU., situación que solo se revirtió en 2024 debido a la profunda recesión que limitó las importaciones. No obstante, el país ha visto un aumento en sus exportaciones, gracias a los envíos de productos energéticos solicitados por Estados Unidos.
La Cámara confía en que el gobierno argentino pueda establecer un canal de diálogo que permita revertir la medida, promoviendo así una integración productiva más profunda entre las industrias siderúrgicas de ambos países, lo que beneficiaría a sus economías, al sector privado, a los trabajadores y a la cadena de valor del acero en su conjunto.





