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Alarma en el mercado laboral: «La pobreza no es por desocupación, es porque los que trabajan no llegan a fin de mes»

Roxana Maurizio, investigadora del CONICET y de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, miembro del grupo EDIL, brindó a Radio del Sur 97.1 un detallado análisis sobre la situación actual del mercado laboral en Argentina, destacando la pérdida de empleos formales y el crecimiento de la informalidad.

Según Maurizio, el mercado laboral formal ha experimentado una contracción significativa. «Ha habido una pérdida muy importante de puestos de trabajo formales, tanto en el sector privado como en el sector público», afirmó. Comparando el último dato disponible con noviembre de 2023, se registra una disminución de aproximadamente 190.000 puestos de trabajo formales asalariados. Esta merma, que representa un 19%, se produjo entre diciembre de 2023 y julio de 2024.

De estos 190.000 puestos perdidos, «aproximadamente 110.000, un poco más del 50%, son del sector privado», explicó, desmintiendo la idea de que la pérdida haya sido mayor en el sector público. Además del sector público, el sector de casas particulares (servicio doméstico) también ha experimentado una pérdida sistemática de empleo, que se ha incrementado en el último tiempo.

En contraste con la pérdida de empleo formal, la informalidad ha mostrado un leve crecimiento. «Los puestos de trabajo informales van creciendo poco a poco», señaló. Este crecimiento se observa tanto en asalariados no registrados en la Seguridad Social como en cuentapropistas, quienes representan aproximadamente un cuarto del total del empleo y han crecido como «refugio frente a la pérdida de trabajo formal».

La informalidad: jóvenes y sectores productivos

La informalidad afecta de manera desproporcionada a ciertos grupos y sectores. Los jóvenes presentan una tasa de informalidad significativamente más alta, alcanzando el 62% en el segundo trimestre de este año, en comparación con el promedio nacional del 43%.

En cuanto a los sectores productivos, la construcción y el servicio doméstico concentran tasas de informalidad muy elevadas, superando el 80%. «Los dos sectores tienen tasas de informalidad de arriba del 80%», enfatizó Maurizio.

La Patagonia: una excepción en el panorama laboral

A pesar del panorama general, la Patagonia se destaca por tener indicadores laborales promedio mejores que el resto del país. «La Patagonia en general siempre tiene indicadores promedio mejor que el promedio nacional», afirmó la investigadora. Esto se traduce en tasas de informalidad más bajas y salarios reales más altos, especialmente en comparación con las provincias del norte de Argentina.

Reforma laboral y crecimiento económico

Maurizio abordó la necesidad de una reforma laboral, pero subrayó que no es la única solución. «Yo diría que la primera necesidad es que el país crezca», sostuvo, enfatizando la importancia de un crecimiento económico sostenido que permita la generación de empleo de calidad y la inversión.

Si bien reconoció que la legislación laboral actual es «vetusta» y necesita modernización, advirtió que «no hay una bala de plata» y que una reforma por sí sola no resolverá los problemas si no hay inversión y crecimiento económico.

Además, destacó que las necesidades de las PYMES y microempresas, que concentran dos tercios de la informalidad total, son diferentes a las de las grandes empresas y requieren un enfoque integral que aborde problemas de productividad, inversión y acceso al sistema financiero.

Trabajadores pobres y la necesidad de empleo de calidad

La investigadora también hizo hincapié en la problemática de los «trabajadores pobres». Citando un informe del IERAL, mencionó que 4,5 millones de personas que trabajan en la informalidad no alcanzan a cubrir la canasta básica alimentaria y la canasta básica total.

«La gran mayoría no son desocupados. Justamente, lo que explica la pobreza entre la población son personas que tienen un puesto de trabajo y no llegan a cubrir las necesidades de sus familia», explicó.

Maurizio enfatizó que los trabajadores informales obtienen en promedio la mitad del salario de un trabajador formal similar, lo que genera una «penalidad por la informalidad». Por ello, concluyó que «no es solo cuestión de crear empleo, hay que crear empleo de calidad para evitar justamente, que los trabajadores sean trabajadores informales o que sean trabajadores que, aún en la formalidad, tengan bajos salarios, y por lo tanto, que terminen siendo trabajadores pobres».

Falta de consenso para una reforma duradera

A pesar de la preocupación discursiva sobre la situación laboral, la investigadora expresó su pesimismo sobre la existencia de una «predisposición para discutir profundamente y llegar a consensos» entre los diferentes actores políticos y sociales. «Lo que no veo es predisposición para discutir profundamente y llegar a consensos», lamentó.

Para Maurizio, la falta de datos robustos y la ausencia de un diálogo constructivo impiden la construcción de políticas de Estado que trasciendan los mandatos gubernamentales. «Si no hay acuerdo para llegar a consensos profundos, se puede hacer una reforma hoy que mañana seguramente se va a volver a discutir», advirtió, mostrando su escepticismo sobre la posibilidad de cambios duraderos en el corto plazo.

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