La incertidumbre geológica en el Cerro Hermitte ha derivado en una crisis humanitaria para cientos de familias de la zona norte de Comodoro Rivadavia. Este viernes, representantes de los barrios Los Tilos, El Marquesado, Médanos y Paso Nuevo mantuvieron un extenso cónclave con concejales, funcionarios municipales, la SCPL y Camuzzi, con un reclamo unificado: el restablecimiento inmediato de los servicios básicos.
Desde el pasado 18 de enero, cuando se declaró la emergencia por el desplazamiento de suelo, el suministro de gas y agua permanece cortado en gran parte del sector. Sin embargo, los vecinos denuncian una «generalización» injusta de la medida.
Vivir entre la espada y la pared
A diferencia del barrio Sismográfico, donde el desmoronamiento fue letal para las estructuras, en sectores como Los Tilos y Médanos las casas permanecen intactas. Pese a la recomendación municipal de autoevacuación, muchas familias han decidido quedarse. Los motivos son claros y urgentes:
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Inseguridad: Temor a que sus viviendas sean saqueadas si quedan vacías.
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Crisis económica: La imposibilidad de afrontar los actuales costos de alquiler en la ciudad.
El laberinto de las prestatarias
La reunión dejó al descubierto las trabas técnicas y burocráticas que impiden normalizar la situación:
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Gas Natural (Camuzzi): La empresa admitió que el corte fue «preventivo» a pedido del municipio. Ante la desesperación, los vecinos propusieron una alternativa inédita: contar con gas solo de día (de 8 a 20 hs) y cortes nocturnos por seguridad. Camuzzi deberá elevar esta propuesta a su gerencia en Buenos Aires.
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Agua Potable (SCPL): En el barrio Los Tilos habría una luz de esperanza. La cooperativa analiza independizar su red de la de El Marquesado (donde sí hay roturas) para devolver el suministro. Actualmente, dependen de un camión cisterna que pasa solo dos veces por semana.
Una emergencia, realidades distintas
Los delegados vecinales fueron enfáticos en que, si bien la emergencia es general, cada barrio tiene una realidad diferente. «Hay sectores donde el movimiento no generó daños y se podría habilitar el servicio por zonas», explicaron.
Mientras la Municipalidad espera nuevos informes técnicos sobre el movimiento del cerro, las familias siguen resistiendo en sus hogares, calefaccionándose como pueden y cuidando cada gota de agua, a la espera de que el criterio técnico no termine por castigar a quienes, por necesidad, no pueden abandonar sus viviendas.





