La emergencia en las faldas del Cerro Hermitte ha dejado de ser solo un fenómeno geológico para transformarse en una crisis humana de gravedad. Actualmente, 41 familias se encuentran en una situación de extrema vulnerabilidad tras haber sido obligadas a evacuar sus hogares debido al riesgo inminente de derrumbe. La falta de servicios esenciales como gas y agua, sumada a la creciente inseguridad por intentos de robo en las casas abandonadas, ha puesto a los vecinos contra las cuerdas.
A pesar de las gestiones iniciadas con el viceintendente, la incertidumbre reina entre los afectados. Los vecinos presentaron un pliego de reclamos urgentes donde el punto central es la asistencia habitacional. «Nos tuvimos que ir porque nos cortaron los servicios. No tenemos a dónde ir ni dinero para costear un alquiler por nuestra cuenta», manifestó una de las damnificadas, reflejando el sentimiento de desamparo que atraviesa el grupo.
Si bien desde el Ejecutivo municipal se solicitó un relevamiento —ya entregado por los vecinos— y se asumió el compromiso de habilitar subsidios para alquileres, las soluciones concretas aún no llegan. Según informaron las autoridades, la emergencia ha sido declarada por 90 días, con la posibilidad de extenderla a un año, mientras se aguardan nuevos informes de geólogos para determinar el destino del suelo.
Para las familias, el tiempo de los informes técnicos no coincide con la urgencia de su día a día. «El barrio no puede seguir en pie y necesitamos certezas sobre dónde vamos a vivir», señalaron con firmeza. Mientras el monitoreo del cerro continúa, la comunidad exige que el compromiso estatal se traduzca en hechos inmediatos que les permitan proyectar un futuro lejos del peligro y recuperar la normalidad de sus vidas.




