Alejandro Quinteros, secretario general de la UTA, explicó en diálogo con Radio del Sur 97.1 que la medida de fuerza responde exclusivamente a la falta de pago de salarios y advirtió que el servicio no se restablecerá hasta que los haberes estén acreditados.
El transporte público de pasajeros permanece completamente paralizado este viernes 10 de abril en Comodoro Rivadavia, Diadema y Rada Tilly, tras la decisión de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) de iniciar una medida de fuerza por la falta de pago de salarios.
La retención de servicios impacta en todas las líneas urbanas operadas por Patagonia Argentina, Diadema Argentina y Expreso Rada Tilly, dejando sin colectivos a miles de usuarios desde el inicio de la jornada.
Reclamo por sueldos impagos
Desde el gremio ya habían advertido el jueves que, si no se acreditaban los haberes, se avanzaría con la medida desde la medianoche. Finalmente, ante la ausencia de respuestas, el servicio quedó totalmente interrumpido.
El referente de la UTA, Alejandro Quinteros, fue categórico al explicar el motivo del conflicto: «El problema es que los salarios de los compañeros no están en sus cuentas. Mientras eso no pase, los choferes no van a salir a trabajar».
Además, aclaró que se trata de una retención de servicios y no de un paro tradicional:
«Los trabajadores están en sus puestos en las terminales. En cuanto se acrediten los sueldos, el servicio se restablece automáticamente».
Un conflicto que se repite
El gremio también señaló que la situación se viene repitiendo mes a mes, con demoras en el pago de haberes. Según indicaron, esto genera un escenario de incertidumbre tanto para los trabajadores como para el funcionamiento del sistema.
Quinteros subrayó que la medida alcanza a todas las empresas del sistema y remarcó que la resolución del conflicto depende exclusivamente del pago: «No hay otra condición. El día que estén los sueldos, ese mismo día vuelven los colectivos».
Subsidios y tensiones en el sistema
En relación al financiamiento del transporte, el dirigente explicó que gran parte de los salarios depende de subsidios estatales, que en los últimos años han sufrido recortes. Esto, sostuvo, repercute directamente en la prestación del servicio.
«Se reducen frecuencias, falta combustible y todo termina afectando tanto a los trabajadores como a los usuarios», afirmó.
También hizo referencia a las dificultades que enfrentan los choferes: «El trabajador cumple todos los días, y lo mínimo es que cobre en tiempo y forma. Cuando eso no pasa, nadie se hace cargo de las consecuencias».
Pedido de comprensión y panorama incierto
Desde el gremio pidieron empatía a la comunidad ante las complicaciones que genera la medida:
«Sabemos que la gente se ve perjudicada, pero los compañeros tampoco la están pasando bien sin cobrar su sueldo».
Por último, Quinteros se refirió a la incertidumbre sobre el futuro del servicio ante un posible cambio de empresa concesionaria. Según indicó, aún no hay definiciones claras, lo que genera preocupación en los trabajadores.
En ese marco, señaló que desde el Municipio transmitieron tranquilidad respecto a la continuidad laboral, aunque el sector se mantiene en alerta a la espera de definiciones concretas.





