En medio de la crisis generada por el derrumbe del cerro Hermitte, el exconcejal y vecino del barrio Médanos, Tomás Buffa, expresó en Radio del Sur 97.1 su preocupación por la situación que atraviesan unas 500 familias y cuestionó la falta de definiciones por parte del Ejecutivo municipal.
Buffa explicó que en un primer momento optó por mantener un perfil bajo, aunque participó desde el inicio en la organización vecinal. «Al principio tomé distancia porque entendía que mi participación podía contaminar el planteo y tenía expectativas en un Ejecutivo que se mostró predispuesto a colaborar. Pero los tiempos se dilataron, empezaron las chicanas políticas y dejaron de dar respuestas», afirmó.
El vecino señaló que el quiebre en la relación con el Municipio se produjo tras declaraciones del entonces secretario de Tierras, Carlos Jurich, quien habría calificado a Médanos como «un barrio privado».
«Es una irresponsabilidad que un funcionario diga que somos un barrio privado cuando eso nunca sucedió», remarcó.
Buffa sostuvo que desde el primer día pusieron a disposición del Municipio propuestas técnicas elaboradas por profesionales que residen en el sector. «Tenemos un paciente terminal, que es el cerro. Si no lo estabilizás, se va a morir. Es inevitable», graficó, al explicar la necesidad de obras paliativas para reducir el riesgo de nuevos deslizamientos.
En ese sentido, insistió en la urgencia de contar con un plan de acción de emergencia definido por especialistas en ingeniería.
«Los geólogos hacen el diagnóstico, pero después tiene que venir el ingeniero a decir qué se puede hacer. Necesitamos una consultora que determine cuál es el trabajo y cuál es el costo. No podemos estar a 35 días sin haber avanzado en eso», cuestionó.
El contrato con la empresa YPF Tecnología (Y-TEC) —según mencionó durante la entrevista— aún no estaría formalizado, pese a anuncios oficiales. «Nos convocan a reuniones donde nos dicen que no pueden informar porque el contrato no está firmado. Entonces, ¿para qué nos convocan? Eso genera más frustración», expresó.
Sobre la situación actual del barrio, Buffa fue claro respecto de su decisión personal: «Yo no volví. Me fui el primer día cuando se pidió la autoevacuación y hasta que no haya una intervención que me dé seguridad, no voy a volver». Sin embargo, evitó juzgar a quienes sí regresaron a sus viviendas. «No soy quien para juzgar esa decisión. Hay gente que no tiene dónde ir o tiene situaciones particulares».
También cuestionó el corte del servicio de gas, que continúa en el sector. Según relató, la medida se habría tomado de manera preventiva a partir de una nota municipal. «Hoy, a 35 días, que esa sugerencia se sostenga nos parece una barbaridad. Hay vecinos adultos mayores, personas con discapacidad, que no pueden reubicarse fácilmente», indicó.
Para Buffa, el problema central radica en la falta de decisiones claras.
«No comunican, no informan y no toman decisiones. Somos 500 familias que cambiamos completamente nuestro régimen de vida. No es solo una casetilla de prensa y decir que se están haciendo las cosas bien», sostuvo.
Finalmente, manifestó su deseo de que en los próximos días se formalicen las contrataciones y se presente un plan concreto. «Ojalá mañana aparezca el contrato y nos digan: acá está el programa, acá están los paliativos. Y tengamos que salir a decir muy bien. Pero fueron 35 días de agonía sin sentido que se suman a la desgracia que estamos viviendo», concluyó.





