En diálogo con Radio del Sur 97.1, la psicopedagoga Mónica Torrea, integrante de la comisión directiva del Colegio de Psicopedagogos, brindó detalles sobre el acompañamiento y la contención que están realizando a las familias damnificadas por el derrumbe del cerro Hermitte, con especial atención en niños, niñas y adolescentes.
Profesionales del Colegio de Psicopedagogos y Psicólogos de Comodoro Rivadavia llevan adelante un trabajo de acompañamiento y asistencia a las familias damnificadas por el movimiento del cerro Hermitte, con especial foco en la contención de niños, niñas y adolescentes que se encuentran alojados de manera provisoria en distintos espacios de la ciudad.
La psicopedagoga explicó que la iniciativa surgió a partir del compromiso de una colega y vecina del barrio afectado. «Esta propuesta nace a partir de Mercedes Bastán, que vive en la zona y se acercó primero como vecina. A partir de ahí comenzó a trabajar fuertemente en la organización y la ayuda a las familias damnificadas», destacó.
Torrea detalló que el trabajo se concentra principalmente en el Club Ameghino, donde se alojan familias con niños de entre 3 y 12 años, aunque también hay adolescentes. «Varias psicopedagogas estamos yendo por la mañana con propuestas recreativas y lúdicas para los chicos. Nuestro objetivo es generar espacios de juego y organización, porque los chicos atraviesan muchos cambios de manera abrupta», señaló.
En ese sentido, remarcó que el juego cumple un rol fundamental en este contexto:
«Para los chicos, jugar es una burbuja. A través del juego procesan lo que están viviendo, se organizan y se tranquilizan, sin necesidad de preguntarles directamente cómo se sienten».
La profesional indicó que el trabajo se realiza de manera articulada con psicólogos, personal de salud y equipos municipales que también asisten en el lugar. «Al principio, el espacio estaba muy desordenado y los chicos se mostraban bastante desregulados por la situación que estaban atravesando. Con el tiempo, al organizar los juegos y las actividades, se nota que ellos también están más tranquilos y organizados», explicó.
Además, Torrea subrayó que esta tarea no solo beneficia a los niños, sino también a los adultos.
«Les permite a las familias saber que sus hijos tienen un espacio cuidado, mientras ellos pueden ir a trabajar, buscar soluciones habitacionales o simplemente tomarse un momento de respiro», expresó.
Respecto al impacto en la escolaridad, advirtió que el proceso será diferente en cada caso y requerirá acompañamiento. «Los chicos tienen una gran capacidad de adaptación, pero sabemos que esto va a impactar en sus trayectos escolares. Algunos seguirán en la misma escuela y otros deberán mudarse y cambiar de institución, lo que implica otro cambio más», sostuvo. Y agregó: «La escuela que los reciba va a tener que tener en cuenta el impacto emocional que esto genera, porque su energía está puesta en procesar todo lo vivido».
En cuanto a la campaña solidaria impulsada por el Colegio de Psicopedagogos, Torrea informó que la etapa de recolección de donaciones ya finalizó. «Se juntó mucho material y en este momento ya es suficiente. Los insumos que tenemos los estamos utilizando y también se entregan a las familias que se van mudando, pensando incluso en futuros kits escolares», explicó.
Finalmente, destacó el compromiso colectivo frente a una situación que aún no tiene definiciones claras. «Esto no se sabe cuánto tiempo va a durar. Algunas familias ya han conseguido un lugar y otras siguen buscando. Por eso es tan importante el acompañamiento sostenido, con paciencia y presencia», concluyó.





