En diálogo con Radio del Sur 97.1, la investigadora del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA), Lucrecia Freije, advirtió sobre la grave situación que atraviesan niños, niñas y adolescentes en el país, al señalar que en 2025 el 53,6% vive en hogares pobres y el 10,7% en la indigencia.
«Hoy más de la mitad de los chicos son pobres en la Argentina urbana», remarcó la especialista, y explicó que estos datos reflejan «la persistencia de déficits estructurales que van a condicionar el desarrollo de todas las infancias».
Si bien reconoció que hubo una leve mejora respecto al año anterior —cuando los niveles de pobreza eran aún más altos—, Freije aclaró que «el número sigue siendo altísimo» y que las condiciones de vulnerabilidad continúan siendo profundas. En ese sentido, puso el foco en la inseguridad alimentaria: «Un 30% de los chicos tiene dificultades para acceder a alimentos de forma regular, e incluso atraviesa situaciones de hambre».
La investigadora destacó que la pobreza no puede analizarse únicamente desde los ingresos. «Las deudas con la infancia son muy grandes en todos los aspectos. Hay avances en algunos indicadores, pero también estancamientos y retrocesos en otros», sostuvo.
Entre las dimensiones más preocupantes, mencionó las condiciones de crianza y socialización. Según detalló, tres de cada diez chicos no comparten lectura con adultos, uno de cada cinco no festeja su cumpleaños y casi el 27% comparte cama o colchón.
«También hay carencias en espacios de socialización: el 55% no realiza actividad física extraescolar y el 80% no accede a actividades culturales», indicó.
En cuanto a la salud, Freije señaló que el 61% de los niños depende exclusivamente del sistema público, y advirtió que «un 20% no asistió al médico o al odontólogo por motivos económicos». A esto se suma el impacto en la salud mental:
«Casi un 20% presenta síntomas de tristeza o ansiedad, sobre todo en la adolescencia y con mayor incidencia en mujeres».
La especialista también alertó sobre el vínculo entre estas condiciones y el desempeño educativo.
«Que los chicos estén en la escuela no significa necesariamente que estén aprendiendo. Factores como el ausentismo docente o la falta de vínculos sociales influyen directamente en el aprendizaje», explicó.
En ese marco, subrayó la necesidad de políticas públicas integrales y sostenidas en el tiempo. «Hace más de 15 años que esta situación se mantiene. Es imprescindible abordar no solo los ingresos, sino también la educación, la salud, la socialización y aspectos como la vestimenta, que también impactan en la vida de los chicos», afirmó.
Finalmente, Freije consideró que muchas de estas problemáticas comienzan a visibilizarse con mayor fuerza en la actualidad. «Hay dimensiones, como la salud emocional o la violencia en las escuelas, que se están imponiendo en la agenda y que requieren un abordaje urgente e integral», concluyó.





