En diálogo con Radio del sur 97.1, el especialista en geopolítica internacional y doctor en relaciones internacionales, Alberto Hutschtenreuter, abordó la compleja situación global y sus repercusiones en Argentina. Por otro lado, destacó la debilidad del derecho internacional público y la primacía del interés nacional en la política mundial.
Hutschtenreuter describió un mundo sin un orden internacional claro, donde «los principales actores del mundo, aquellos que cuentan, están enfrentados entre sí». Mencionó el enfrentamiento entre Rusia y Occidente, China y Estados Unidos, e India y China, incluso dentro del mismo bloque occidental. Subrayó que, a diferencia de los estados donde la ley restringe el poder, en la política internacional «es el poder el que condiciona la ley».
Señaló que el derecho internacional público «por momentos pareciera caer en saco roto, su nivel de eficiencia y eficacia». Esta situación se evidencia en conflictos actuales como la invasión rusa a Ucrania y la situación en Medio Oriente, específicamente en la Franja de Gaza, donde Israel ha cercado la zona tras un ataque de Hamás el 7 de octubre de 2023, que dejó más de 1200 israelíes muertos y 50 secuestrados aún retenidos.
El especialista enfatizó que «el mundo hace tiempo que se encuentra alejado del derecho internacional o alejado de la posibilidad de que los grandes principios del derecho internacional público tenga realmente peso». Atribuyó esto al declive del modelo multilateral, que «prácticamente está por el piso», y a la prevalencia de la «lógica de la primacía del interés nacional».
La cultura estratégica y el control de armas nucleares
En cuanto al control democrático sobre las estrategias geopolíticas, Hutschtenreuter reconoció la complejidad del mundo actual y la multiplicidad de temas. Aunque existe control en el segmento de armas nucleares, lamentó que «se ha debilitado la cultura estratégica». Explicó que, durante la Guerra Fría, a pesar de la pugna entre Estados Unidos y la Unión Soviética, existía un nivel de cooperación importante en el ámbito atómico, lo que llevó a acuerdos para evitar desajustes.
Actualmente, aunque Estados Unidos y Rusia siguen siendo las principales potencias nucleares, advirtió sobre «desajustes en este segmento entre ellos» y una disminución de la cultura estratégica, lo que representa «un problema porque estamos hablando de un arma que podría eliminar el mundo». Destacó que solo queda en pie el tratado New Start, que reduce el número de cabezas nucleares a aproximadamente 1500 para cada uno.
Nuevas geopolíticas y la competencia tecnológica
El especialista también se refirió a los «nuevos territorios de la geopolítica», donde la cooperación entre grandes actores es escasa, especialmente en tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial, dominada por China y Estados Unidos. Sugirió la posible conformación de «nuevos bloques, no ya geoestratégicos ni geocomerciales, sino geotecnologicos», debido a la creciente pugna en este segmento.
Argentina en el escenario global: Limitaciones y desafíos
Respecto a Argentina, fue crítico con su política exterior. Citando a Oswald Spengler, afirmó que «la verdadera política de un país es la política exterior», y que esta «refleja el estado de abandono que existe hacia adentro». Para Argentina, el principal problema no es externo, sino interno, lo que limita su capacidad para desplegar una política exterior pragmática.
El especialista identificó la «dificultad de la incapacidad para construir poder nacional» como el problema central de Argentina. Argumentó que, sin poder nacional, el país «cumple un papel formal» y, si a esto se suma una «diplomacia no de estado, sino personal», se amplía el «abanico de vulnerabilidades». Describió a Argentina como un «estado continental» con vastas superficies terrestres, aéreas, digitales y marítimas, pero sin un poder que las ampare, lo que considera una «gran anormalidad» que podría llevar a «nuevos imperialismos, imperialismo de suministro».
Hutschtenreuter lamentó que la política exterior argentina actual, bajo el gobierno de Milei, que ha declarado su alineamiento con Estados Unidos e Israel, se ajuste más a «un deseo personal que a una estrategia nacional». Criticó la pérdida de espacios en regiones dinámicas como Asia Pacífico, que han sido ganados por países vecinos como Brasil, lo que evidencia la falta de una política de estado en materia exterior y un posible «mal análisis del mundo».





