José Nieto, vecino de Caleta Olivia e integrante de la unión vecinal del barrio General Paz, habló con Radio del Sur 97.1 sobre la emergencia hídrica que vive la ciudad, y denunció la falta de respuesta de las autoridades municipales y la proliferación de un negocio de venta de agua por parte de camiones cisterna.
La ciudad de Caleta Olivia atraviesa una profunda crisis hídrica que ha llevado a sus habitantes a vivir sin un suministro constante de agua, afectando gravemente la calidad de vida y generando un creciente malestar social.
La emergencia hídrica fue declarada por el intendente a través de un decreto municipal. Sin embargo, esta medida no ha logrado aliviar la situación de los vecinos, quienes dependen de un suministro limitado y, en muchos casos, inexistente.
Nieto explica que la ciudad se abastece del acueducto del lago Musters y de pozos de decantación de Meseta Espinosa, pero la extensión de la ciudad y los desperfectos en la planta de ósmosis y las bombas sumergidas de la toma de mar han agravado el problema.
«Estamos a cuentagotas», afirma Nieto, describiendo cómo la baja presión impide que el agua llegue a los tanques superiores de las viviendas. En algunos barrios, el suministro es nulo. Esta situación obliga a los vecinos a comprar agua a camiones privados, con precios que oscilan entre 25.000 y 50.000 pesos por 1000 litros.
Un punto de gran indignación para los vecinos es el origen del agua que venden estos camiones. «Van a un cargadero que está en el barrio Bicentenario, en lo que hoy sería en los altos del barrio Rotary», explica Nieto. Allí, los camiones cargan agua de una válvula sin costo alguno, para luego venderla a precios exorbitantes. «No nos dan un recibo. No sabemos si están aprobados bacteriológicamente», añade, resaltando la preocupación por la calidad del agua.
La comunidad ha expresado su enojo ante esta situación, que consideran un «negocio» con el agua. «Nosotros no teniendo agua, andan comerciando el agua que es gratis. Es de una bronca que hay entre todos, es una bomba de tiempo acá», advierte Nieto. A pesar de las denuncias a las autoridades, incluyendo al intendente Pablo Carrizo y a los concejales, la situación persiste.
La emergencia hídrica ha puesto a disposición de la gente un número para casos de discapacidad, abuelos, personas con enfermedades graves y niños, quienes son atendidos por la intendencia. Para el resto de la población, la empresa Servicios Públicos se encarga de proveer agua con camiones contratados por el municipio, que podrían ser los mismos que antes vendían el agua.
La desesperación de los vecinos es palpable. Nieto relata que en su casa, la ropa se acumula en canastos porque no pueden usar el lavarropas. «No tenemos ni para eso. Los vecinos no a los chicos a la escuela porque no pueden ni lavarle la cara», lamenta.
Recientemente, vecinos del barrio Rotary Bicentenario cortaron el acceso al cargadero de agua, impidiendo que los camiones accedieran. El gerente de Servicios Públicos, Daniel Barrera, se acercó al lugar y, según Nieto, «amenazó con denunciar a los vecinos», lo que generó aún más indignación.
La situación se agrava por la falta de funcionamiento de la planta de ósmosis inversa, que está en proceso de reparación. Aunque se inauguraron 15 pozos de captación al oeste de Caleta Olivia, la mejoría no se ha sentido en la mayoría de los barrios.
José Nieto, en representación de los vecinos de Caleta Olivia, hace un llamado urgente a las autoridades para que tomen medidas concretas y resuelvan de manera definitiva la crisis hídrica que azota a la ciudad.





