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Arcioni no seduce 05/03/2018

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La primera semana de marzo tuvo dos acontecimientos que no pasaron inadvertidos. Por un lado, el primero de los discursos de Mariano Arcioni como Gobernador en la legislatura y, por el otro, las distintas reuniones que el ultimo viernes protagonizaron los principales líderes peronistas, pareciera ocupados por sostener la gobernabilidad.

“Vengo a decirles que tengo la tranquilidad de saber cómo abordar y salir de esta crisis. Como sacar la provincia adelante. Pero dentro de esa seguridad está también la convicción de que para lograrlo, necesito de todos” sentenció Arcioni en su extenso discurso. Y agregó “desde esa concepción de mis deberes políticos e institucionales es que encaré este desafío inesperado, pero que me encontró junto a un equipo de mujeres y hombres dispuestos a dar todo cuanto puedan para remontar esta cuesta”.

Lo expuesto por Gobernador no pareció demasiado convincente para un amplio sector de los atentos escuchas que se dieron cita en Palacio Legislativo. Y es entendible dadas las marchas y contramarchas que protagonizo Arcioni a los largo de sus primeros 120 días de gobierno.

Desde el 17 de Noviembre del año pasado, él y su equipo de gobierno no lograron seducir la voluntad de 14 legisladores para que ratificaran o no la firma del famoso Pacto Fiscal. Ese es el número que la Administración Arcioni necesitaba para lograr quórum primero y la mitad de los legisladores presentes para votar afirmativamente por la ratificación del acuerdo celebrado con Nación.

La construcción de mayorías es la base de toda dinámica democrática. Es lo que habitualmente denominamos “gobernabilidad” y esa condición de base es la que Arcioni no alcanzó a edificar.

Los que tampoco suman

A partir de esta elemental observación, es difícil imaginar cómo hará el Gobernador para abordar y solucionar esta crisis. En esa tarea compleja que exige la construcción de mayorías hay responsables que tampoco estuvieron a la altura de las circunstancias. Una pieza clave para esa construcción, es la figura del Presidente de la bancada de legisladores de Chubut Somos Todos, Jerónimo Garcia.

Garcia inocultablemente limitado, no solo no pudo, no supo o no quiso persuadir a diputados de otras fuerzas partidarias para que se sienten en sus bancas y así lograr el ansiado quórum, sino que tampoco garantizó la presencia de sus 7 colegas partidarios (el ex sindicalista petrolero Mario Mansilla no concurrió al último llamado para sesionar).

Es evidente que la construcción de poder político que alcanzó Mario Das Neves se apoyó -casi exclusivamente- sobre sus propios hombros y los de su familia. Primero dentro de las filas del PJ y luego con partido político propio (ChuSoTo) Das Neves cimentó las bases en donde luego se apoyaron lo que en política sobra: oportunistas y obsecuentes entremezclados en un universo de militantes anónimos que identificaron sus esperanzas en la figura del tres veces gobernador.

Oportunistas y obsecuentes que hoy -sin el halo protector de Das Neves- solo evidencian sus limitaciones viciadas de discursos huecos de corto alcance, más propios de aquellos que corren riesgo laboral y que apuestan como otrora, a encontrar rápidamente otro halo protector que disimule sus limitaciones.

Pero Arcioni fue sincero. “…Encaré este desafío inesperado…”

El gobernador que no quiso ser gobernador. Asumió la responsabilidad de ser el relevo, el reemplazante; el actor que de reparto para a ser la figura principal. Pero sin experiencia y con un universo partidario demasiado atomizado.

Ricardo Sastre en Madryn y Adrian Maderna en Trelew solo le reconocían autoridad a Das Neves, no a Arcioni. Coquetean con iniciativas personalísimas que rápidamente encuentran sus limites en sus propios ejidos municipales como en el caso de Maderna. Sastre, sin embargo, tiene otro vuelo que supera al propio ejido de madrilense. En principio, luce como un referente que tiene claras aspiraciones de ser gobernador siempre y cuando Gonzalo Carpintero resuelva -sin derramar mucha sangre- la interna en el ChuSoto con los hijos de fallecido gobernador.

En el peronismo son sabedores que hoy está en sus manos la instrumentación de la gobernabilidad. Ya le tomaron la temperatura a Arcioni y entendieron que de su accionar depende buena parte de la gobernabilidad.

Ocurre que en el peronismo hay -como mínimo- dos estrategias en juego

Están los que el último viernes se reunieron en el quincho del domicilio particular de Gustavo Mac Karty en Trelew. A este asado concurrieron -además del dueño de casa- Néstor Di Pierro, Carlos Linares, Ricardo Mutio, Norberto Yauhar, Héctor González, Carlos Eliceche, Adrián Maderna, más los dasnevistas Gonzalo Carpintero y Máximo Pérez Catán, y el recientemente renunciado al PJ Jorge Aidar Bestene. De aquel asado partió una comitiva a Rawson para reunirse con Arcioni y llevar una propuesta de apoyo, encuentro éste que finalmente se concretó y del que trascendió un primer acompañamiento a Arcioni a cambio de algunos cargos y de una postura más firme respecto del respeto para el sostenimiento de la autonomía provincial frente a la Administración de Mauricio Macri. Este grupo de peronistas miran con agrado los 3 cargos vacantes en el Superior Tribunal de Justicia que todavía quedan vacantes, entre otros.

El otro estratega es Javier Touriñian que tiene vida propia y que a pesar del pedido de Carlos Linares y Jorge Avila, decidió no acompañar con el quórum en el ultimo llamado a extraordinaria. Touriñian se molestó bastante por lo surgido de aquel asado y aseguró que “el bloque tiene una conducción y no hay doble comando”. El presidente del bloque del FPV reclamó que si aquellos dirigentes pretenden fijar la postura del Partido, «que convoquen al Congreso, al Consejo y que sea el Partido Justicialista el que defina las políticas y no algunos iluminados». Ocurre que entre quienes participaron del asado de Mac Karty se encontraba el propio presidente del PJ, Ricardo Muttio.

Con lo cual, el vínculo entre el partido y el bloque del FpV está prácticamente roto y no se descarta que en poco tiempo haya más escisiones en las filas de los conducidos por Javier Touriñian.

Las apuestas del nuevo equipo económico

Lo cierto es que Arcioni sigue prácticamente solo. Cuenta con Sergio Mammarelli fuertemente cuestionado por propios y extraños y ahora con un nuevo equipo económico que lideran un desconocido para Arcioni como Alejandro Garzonio y Luis Tarrio, un experimentado de las cuentas públicas municipales y provinciales.

La estrategia del nuevo equipo económico es lograr lo que Chubut realizó en 2003/04 cuando la Nación adquirió la deuda provincial contra el descuento en cuotas de la coparticipación federal de impuestos para saldar la deuda. Hoy todavía restan pagar cerca de $ 500 millones de aquella estilización de la deuda pública de Chubut. El tándem Garzonio-Tarrio buscaran reeditar aquel acuerdo. Ocurre que los protagonistas son otros. En aquellos años fueron Mario Das Neves y Néstor Kirchner que rápidamente acordaron el deshago financiero de la provincia. Hoy, con Mauricio Macri a la cabeza y con un Marciano Arcioni con un limitadísimo poder político, la historia no necesariamente puede ser idéntica.

De todas formas, para el equipo económico cualquier acuerdo en ese sentido “viene bien”. “Lo que podamos financiar con Nación, sea cual fuere el monto, siempre es mejor que nada”, afirmaron las fuentes consultadas por Argentarnoticias.

Si bien esta es una alternativa a la que apuesta Garzoni-Tarrio todavía no fue presentada a Nación con lo cual no se sabe qué suerte puede tener esta propuesta. En el Ministerio de Economía de la Provincia coinciden en que más allá del posible entendimiento con Nación, falta todavía la ratificación legislativa del Acuerdo Fiscal y -fundamentalmente- cuál será el achicamiento interno en la Administración Provincial.

“Esto no se va a arreglar pagando a la gente en tres veces” confesó una de la fuentes consultadas por esta columna. Todavía restan que se eliminen gastos superfluos, una enorme cantidad de asesores, los exagerados gastos en horas extras en el área de salud o la cantidad de cargos en la docencia que tiene uno de los porcentajes de ausencias más altos en toda la administración pública provincial.

Finalmente, Arcioni no alcanza a convencer ni a propios ni a extraños y el PJ tarda demasiado tiempo en resolver sus cuestiones internas. Ambas representaciones políticas son las responsables de construir la estabilidad necesaria para sobrellevar de la mejor manera posible estos dos años que restan para que volvamos a elegir un gobernador. La formación de una mayoría es una necesidad, pero la realización de un acuerdo es una urgencia.